Una tradición que se remonta generaciones
Patrimonio vivo de Chile
- Las Salinas de Cáhuil, situadas en la comuna de Pichilemu, Región de O’Higgins, forman parte de un paisaje donde se unen el mar, el sol y una tradición ancestral. La recolección de sal en este lugar se practica desde tiempos prehispánicos, con registros que superan los 500 años de historia. Este saber ha sido transmitido de generación en generación por familias salineras, que mantienen viva una técnica artesanal de gran valor cultural.
- Gracias a su importancia histórica y cultural, las salinas han sido reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile. Además, sus trabajadores han sido nombrados Tesoros Humanos Vivos. Su labor refleja un conocimiento profundo del entorno natural y una forma de vida sostenible, enraizada en el respeto por la tierra y el oficio heredado.
Un Proceso 100% Artesanal
Sal, Sol y Tradición
La sal de Cáhuil se produce hoy de la misma forma en que lo hacían los antiguos salineros: sin maquinaria, sin aditivos y sin procesos industriales. Solo se necesita el agua del mar, el viento costero y el calor del sol para que, con paciencia y cuidado, se formen los cristales de sal en los cuarteles construidos a mano.
Hasta el día de hoy, se utilizan herramientas tradicionales de madera, como rastrillos y palas, para recolectar la sal, que luego se seca al aire y se envasa de forma natural.
Cada grano refleja un oficio tradicional, realizado con dedicación y respeto por la naturaleza, siendo más que un condimento: es parte de una cultura y un modo de vida que perdura en el tiempo.
